Maca Macarroni

BIO:
Artista Visual / Licenciada en Arte de la Universidad de Playa Ancha, donde se desempeña dos años como ayudante de José Basso, profundizando el estudio y Teoría del Color. En el
año 2010 participó en la ejecución del Mural Colectivo 200 Flores (óleo sobre cobre), junto a José Basso. Trabajó como asistente de Michael Jones Garvin hasta el 2014. Los últimos dos años de universidad tomó como especialidades Pintura y Fotografía. Durante el 2013 forma parte del registro y documentación de la Pinacoteca de la Cámara de Diputados de Chile, equipo compuesto por: José de Nordenflycht, Michael Jones Garvin, Julieta Elizaga y Carolina Ossa (CNCR). Ha seguido estudios sobre las Técnicas y Materialidades Pictóricas con Manuel Concha Carrasco a través del CNCA, además de seguir actualizando de manera autodidacta su conocimiento teórico sobre el Color (estudio desde la química y la física). El año 2016 se integró al área de publicidad digital para ser Directora de Arte en producciones Fotográficas y/o Audiovisuales, (cargo que ahora ejerce de manera independiente como Artista Visual freelance), ambientando, montando o creando piezas específicas según lo requiera el proyecto, en diversos materiales y formatos. También ha impartido workshops de: Cerámica y Pintura.
Desarrolla diferentes disciplinas en paralelo, tales como la cerámica, la ilustración, pintura y collage digital, pintura en óleo y tatuajes sin uso de máquinas. La disciplina del tatuaje se presentó como una técnica nueva desde el año 2015, con un nuevo soporte y materialidad, donde predomina el uso de las interacciones del Color y la construcción de imágenes punto por punto. Actualmente prepara su primera muestra individual en Santiago.

STATEMENT:
La columna de mi trabajo se basa en la historia, la memoria, el deterioro, el desapego. La pérdida y el rescate. En la historia desde uno mismo y de cómo coincide en uno o varios puntos con el resto (empatía, casi en peligro de extinción), la historia de un lugar, de un hábito, un sabor, un olor, un objeto. Dentro de la historia propia y la falta de concentración para trabajar, nace la inquietud de lo multidisciplinario a nivel técnico, como también en el rescate de nuestros primeros acercamientos con la materialidad desde niños (la plasticina por ejemplo). Destacar el buen uso de la tecnología cuando una misma herramienta te permite trabajar con distintos “materiales” (grafito, collage y pintura digital), sin reemplazar a los clásicos, porque son incomparables e insuperables. Y en el descontento personal, nace una crítica a nuestro contexto actual a nivel espiritual, cultural y social.
Una crítica hacia el tabú de lo que es la muerte, qué significa y cómo la enfrentamos. Una crítica hacia la pérdida de hábitos, oficios y costumbres, en cómo se ha destruido el hermoso ritual de la comida alrededor de la mesa, donde las nuevas generaciones desde muy pequeños (1 año), se pierden sumergidos en las pantallas, generando lagunas en su historia futura. Somos los primeros 7 años de vida, 7 años para explorar y absorber el mundo a través de los sentidos, etapas de asociación y experimentación, libertad e imaginación, un sinfín de herramientas útiles para el resto de nuestra existencia. La necesidad de escarbar en el pasado propio para comprender comportamientos actuales, descubrir, redescubrir, definir las raíces, comprender la magia que hay detrás. Y una necesidad más grande aún, traducir la estética que hay en todo, encontrar lo bello en un desastre, en lo mínimo y lo abstracto o en algo olvidado que nadie quiere o que ignoran.